Ya no queda esperanza

Ya no queda esperanza

En Pailahueque, una familia que nunca tuvo problemas con nadie fue víctima de amenazas y robo de animales el 2017. Los vecinos de una comunidad pacífica cambiaron las reglas.

El 2019 les quemaron la casa familiar y una cabaña. Así lo recuerda el afectado:

“Es difícil volver a ese minuto cuando te das cuenta de que todo lo que has hecho en tu vida lo destruye alguien. Ahora, si hubiera sido un caso fortuito, te dan ganas de salir adelante, pero cuando ves que hay terceras personas involucradas en tu trabajo y eso solamente para afectarte, claro que es complicado. No te lo puedo explicar con palabras lo que significa…, se van tus sueños, tus recuerdos y a veces es preferible no recordar”.

En esos días, además, les robaron todo: no quedó un solo cerco. Y, desde entonces, el campo está abandonado ya que la familia no puede ingresar y nadie lo quiere comprar.

Los encapuchados con armas se adueñaron del terreno.

“Aquí en esta zona, tú no puedes salir los fines de semanas. O sales hacia el sur, pero en todos los alrededores, incluso ir a Curacautín es peligroso, ir a las termas es peligroso, ir hacia la costa es peligroso. No puedes salir. Los sentimientos son grandes porque uno lleva toda una vida aquí, pero al final uno es, como quien dice, animal de costumbre, ya nos estamos acostumbrando a esto”.

Los planes de futuro ya no existen.