Roxana Carrut

Roxana Carrut

La vida de Roxana y su marido era una vida común. Entre los cuidados del campo y los estudios de sus dos hijos, pasaban sus días. Vivían en la casa de sus suegros; casa patronal con más de cien años de historia.

Hasta que un día, los vecinos del campo, los mismos que hasta hace poco trabajaban con ellos, les advirtieron que las cosas habían cambiado. Que ya no serían dueños de su tierra y que poco a poco se tendrían que ir.

Y quemaron la casa patronal de sus suegros. Y quemaron el huerto, los establos y todo lo que por años habían construido.

Pero lo más duro, sobre todo para los niños, fue que mataron a sus mascotas. Además de las vacas, a quienes les enterraron cuchillos mientras vivían, mataron a los gatos. Y a los perros. Y Roxana y su marido no saben qué hacer. Han marchado, han pataleado, han reclamado y han dado entrevistas en televisión, pero la impotencia se les nota en el rostro. Ya no viven con Carabineros ni con resguardo policial, pero nunca más pudieron volver a su casa. Nunca más han podido tener paz, porque hasta al centro de Victoria –lejos de donde vivían- han llegado a amenazarlos. Y no los dejan tranquilos.

Roxana no sabe qué más hacer. Mira a su marido y ambos se toman fuerte las manos. Están agotados.