Lissette Ovalle

“Puede que no vuelva al sur, pero eso es muy injusto”

Lissette Ovalle: “Puede que no vuelva al sur, pero eso es muy injusto”.

La vida de Lissette no cambió desde la muerte de su padre, sino un poco antes. Su mamá, de 65 años, comenzó a tener crisis nerviosas cuando sufrían atentados en el campo que poseían. Tras uno de ellos, su crisis de angustia fue tal que tuvieron que trasladarla de vuelta a Santiago. Un Alzheimer agudo sucumbió su vida y la tiene actualmente internada en un hospital. Entonces, la vida de Lissette, una de los dos hijos de la pareja, ha estado entre la soledad y el dolor.

“Mi padre era mi héroe. Mi príncipe azul”, comenta mientras llora relatando que sus dos hijos pequeños ya no pueden ver la teleserie de la tarde porque el protagonista –dueño de un fundo- se parece a su abuelo. Dice que su hijo usa su gorro para ir al colegio y, la niña, una mochila. Que la vida de ellos como familia se impregnó del asesinato de Joel.

“Hablaba por celular con él en las tardes y por video me mostraba el campo. Nunca estuve tranquila desde que estaba amenazado, jamás pude apagar el teléfono. Y, vivir así, no es vida. Sé que mi madre hubiera muerto con él si no hubiera estado enferma y eso duele”, comenta.

Lissette no ha vuelto al campo de su padre. Su tío no puede entrar tampoco al terreno de su propiedad. No comprende que nadie los ayude y que el sur se haya convertido en “tierra de nadie”. “Para nosotros es difícil porque es el lugar donde pasamos los mejores momentos. Entonces no sé qué hacer, ¿dejamos el campo abandonado y vemos pasar los años?”. Sabe también que es afortunada, que tuvo un lugar para escapar y que hay quienes han debido quedarse y aguantar.

“Donde vivía mi papá hay más gente afectada y nadie los ha considerado. Les diría que se cuiden, que si tienen la opción de irse, que lo hagan porque siguen quemando, siguen causando daño y esto no se va a acabar. Yo, puede que no vuelva al campo nunca más y no es justo. Ni para mí ni para nadie”, sentencia.