Lido Manetti

Lido Manetti

El camino La Turbina, en las afueras de Victoria, se ha transformado en un foco de actividades ilícitas sin control.

Así lo ha sufrido Lido, quien, desde hace 30 años, trabajaba los bosques y tierras.

“Hace más o menos tres años que yo he tenido que abandonar el campo por el hecho de que no puedo ingresar, no porque no pueda ingresar, sino por miedo a que me pueda ocurrir alguna desgracia: mi vida vale más que nada.  A mí me robaron todo, me incendiaron las bodegas, las caballerizas, me robaron tractores colosos todo, todo. Inclusive tenía maquinarias para hacer molduras y también se las llevaron enteras”, dice este adulto mayor que ha debido dejar abandonado su campo.

El cuidador, por ejemplo, renunció por las constantes amenazas de muerte.

Él dice que su campo lo han “depredado” y, hoy, es víctima de usurpación y de robo de madera a gran escala.

“Yo perdí todas las esperanzas y tengo que seguir pagando las contribuciones para ver si algún día el Estado lo puede comprar”, se lamenta.