José Arriagada

José Arriagada

José y su señora, se fueron a vivir a Quidico para pasar su jubilación.

Compraron una casa grande a la orilla del mar y se disponían a pasar sus últimos años tranquilos y a celebrar que José finalizaba la quimioterapia, tras una leucemia.

“Cuando ya me dieron de alta, nos fuimos. Eso nos duró hasta el 6 de agosto del 2020 cuando a las cinco de la tarde estábamos dispuestos a tomar once y empezamos a sentir como vidrios rotos. La casa es de ladrillos, de material de albañilería. Y una vecina de al frente avisó protéjanse, protéjanse, que están disparando. Una veintena de hombres encapuchados disparando. Mi señora salió con las manos en alto”, relata.

Dice que su mujer pidió poder entrar a la casa para buscar a su hija de 12 años.

“Entró mi señora, sacamos los documentos, lo más urgente, unos medicamentos y nos subimos al auto -el auto lo hicieron pedazos a balazos-  y arrancamos. A la media hora vimos de lejos cómo la casa se estaba quemando entera. Se estaba quemando completamente. Los Carabineros fueron repelidos por los atacantes”.

La balacera duró 10 minutos y los ahorros de toda una vida fueron destruidos”.

“Ese pueblo murió. Lamentablemente murió y con gente absolutamente preparada. Aquí no estamos hablando de pistolitas de agua, estamos hablando de gente que usa armamento pesado, entonces no es que no estén preparados, están muy organizados.

No vale la pena esforzarse como lo hice, si al final cualquiera está expuesto a eso y uno dice, para qué luchar tanto si al final en media hora pierdes todo. Y no tienes ayuda. No hay una ayuda de verdad”, finaliza.