Fernanda Sánchez

“Es súper chocante darse cuenta de que él no está y de que no va a volver”.

Fernanda Sánchez: “Es súper chocante darse cuenta de que él no está y de que no va a volver”

Hace seis meses cambió bruscamente la vida de Fernanda Sánchez, Contadora Auditora.

Vivía con Benjamín Bustos hace dos años, casi. El último cumpleaños de ella, el 17 de febrero lo pasaron juntos y el 20 de ese mes, lo mataron. Aún no hay responsables y ella llora su pérdida. Llora por la impunidad y llora porque le duele no tenerlo. No verlo. No abrazarlo.

Han pasado seis meses y ella mantiene su amor intacto. Luego de ese día donde nadie les daba razones ni explicaciones, y se enteraron de la muerte por redes sociales, ha mantenido una terapia psicológica para poder seguir adelante. No ha cortado la relación con los padres de Benjamín, a pesar de que le aconsejan que le hace mal. Pero ella sigue pegada a su recuerdo. ¿Cómo no si pareciera que fue ayer cuando se reían y disfrutaban de estar vivos?

Fernanda acude cada cierto tiempo a Fiscalía, da las mismas declaraciones una y otra vez y no avanza el caso. “Se supone que él prestaba la seguridad a los brigadistas. No tenían que ver con armas ni nada de eso. No estaba con chaleco antibalas. No estaba preparado”.

A los dos les gustaba ir al campo de los abuelos de Benjamín, pasear con los corderos, caminar entre los árboles. También salían a bailar y él gritaba sin vergüenza. Si había que disfrutar, él lo hacía “a concho”, dice Fernanda a quien le lloran los ojos al recordar su risa.

Pero también le lloran de rabia. De impotencia. De rabia al escuchar que el Presidente dice que no va a la Araucanía porque no hay condiciones para ir. Y ella se enoja y le irrita la idea de que ciertas personas deban tener protección y que haya miles de familias que están a la deriva de los violentistas.

“El psicólogo me recomienda que me aleje de todo esto porque todos pensamos que no habrá justicia. Si hubieran querido investigar bien, ya tendrían algo”, dice triste. Y se aleja caminando, mirando las mismas calles que recorría con Benjamín.