Ana María Martínez

Ana María Martínez

Ana María Martínez lo perdió todo. Luego de vivir la experiencia traumática más terrible de su vida, Ana María lo perdió todo. Semanas en cama, visitas al psiquiatra, pensamientos suicidas.

Sus dos hijos fueron claves para que ella pudiera volver a levantarse, pero no volvió a ser la de antes. Y quién lo sería después de presenciar la muerte de un hombre y ver cómo una bala le atraviesa la cabeza en plena carretera.

Su marido, Jorge Maulén, manejaba el auto. Iban conversando, riéndose y escuchando música. Como en una película. Pero el tiempo se detuvo. La música dejó de sonar. Las sonrisas se transformaron en pánico. En la ruta hacia Quidico fueron emboscados por encapuchados y Ana María lo último que vio fue un arma. Y le dijo a su marido “guatón, nos van a disparar”, pero ya lo habían hecho. El auto cayó a una zanja al costado del camino y de ahí su vida no volvió a ser la de antes.

Hoy, ella está en pie. Entera. Una fuerza interna la levanta y le permite gritar y protestar como antes no pensaba que sería capaz. Ella es líder, convoca y reúne a otras víctimas para que esto no siga sucediendo en el sur del país.

Su vida no es la de antes, pero ahora tiene un objetivo y es buscar justicia.